LA CONCIENCIA EN LA MIRADA. O de la contemporaneidad como paisaje iconográfico.

Pilar Ribal

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La pintura de Soler es una combinatoria… infinita de imágenes apresadas: vividas, sentidas, imaginadas, un método y un lenguaje, un estilo y un comportamiento, una imagen múltiple que refleja la propia multiplicidad de la sociedad occidental, de esa nueva naturaleza en la que coexisten todas las referencias, toda la información, hasta hacer del planeta esa “ aldea global “

de MacLuhan.

La pintura de Joan Soler Rebassa es también en la expresión de MacLuhan, un “cruce de medios”, una hibridación estilística y conceptual que exterioriza los nuevos sentidos del hombre del tercer milenio. El papel de los medios de comunicación en la conformación de la conciencia del hombre de hoy, la fotografía, la relación del hombre con la naturaleza intervienen en su discurso. Y aunque todo ello se enumera y compendia, pudiéndose seguir un rastro distintivo para cada ámbito intelectual y emocional, su descripción se convierte finalmente en acontecimiento, en descubrimiento y experiencia. Quizás, porque, como manifiesta John Berger : “ un cuadro se convierte en lo que es de acuerdo a cómo mantiene unidas las cosas, o a cómo consigue mantenerlas unidas “.

Son las suyas, imágenes pensadas a sabiendas de que no existen auras totalmente frías y que la materia es siempre cálida cuando pasa por el tamiz de la memoria. Son imágenes propias de una generación que ha superado las contradicciones de la modernidad, que conoce las polémicas que transitan por los dominios del arte contemporáneo pero que no permite que eso les les desvíe de su voluntad. Y es también la reflexión de quien comparte inquietudes ecologistas (sus últimas series de pinturas introducen, recortada en líneas geométricas, fotografías de arbustos y paisajes de su entorno cotidiano), de quien se siente intrigado por la homogeneidad del presente y busca sus variaciones, el resultado, en suma, de vivir en un momento en que todos los procesos se están acelerando y superponiendo continuamente hasta crear una y mil nuevas realidades. ( … )

 

( … ) La tarea que Joan Soler se ha impuesto a si mismo es sentir y nombrar en un mismo mundo. El materializa, exterioriza, imágenes que pertenecen a distintos mundos, que tienen distintas apariencias, pero que cobran una autonomía que escapa incluso a su propósito. Las imágenes del artista nos muestran cuanto ha cambiado el mundo, cuan distinta es ahora nuestra comprensión de lo creado. “ Las imágenes se hicieron al principio para evocar la apariencia de algo ausente. Gradualmente se comprendió que las imágenes podían sobrevivir al objeto representado” , escribió John Berger.

No hay elección gratuita. Joan Soler busca formas artísticas contemporáneas capaces de penetrar en ese tejido infinito de formas que se han sobrevivido, que están sobreviviendo a si mismas, otorgándoles nuevos significados. Su pintura participa, de este modo, del proyecto del arte frente al siglo XXI.  ( … )